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Retopía, el arte de lo imposible

¿Qué es RETOPÍA?

Un proyecto Terapéutico y Educativo para poner de manifiesto el efecto regenerador de la expresión artística en las cárceles, entendiendo el Arte como la oportunidad de poder ponerse ocasionalmente en la piel del otro sin perderse en ella.

Es, una invitación a soñar, un viaje hacia el interior de tu centro emocional para entrar en contacto con la magia de tu verdadera esencia. Creer que los «Sueños Rotos» tienen cura. Qué sólo estaremos realmente vivos mientras mantengamos nuestra capacidad de seguir soñando…

 

Este pionero proyecto fue creado hace dos años por Arcadio Rodríguez Martínez, funcionario del Centro Penitenciario de Tahíche, en Lanzarote, y en el que deja constancia de su talento como diseñador y de su compromiso como parte de un organigrama cuyo fin máximo ha de ser el de reinsertar.

 

Arcadio Rodríguez, creador y director de Retopía, es el mejor ejemplo de que ser funcionario de Instituciones Penitenciarias también puede entenderse como una oportunidad para materializar sueños, para desarrollar proyectos que consigan mejorar y enriquecer la vida penitenciaria. No hay reinserción sin aprendizaje y en este sentido, aún no está todo inventado.

Lo que comenzó siendo una ambiciosa idea, en la que no todo el mundo creía, ahora es una exitosa realidad. Cuando se unen ilusión, talento y constancia, se consiguen resultados capaces de cambiar la vida de quienes más lo necesitan.

A Arcadio, lo hemos visto luchar incansablemente durante unos años en los que esta oposición estaba complicada, es un orgullo para nosotros haber contribuido a que obtuviese su merecida plaza y por eso ahora, queremos disfrutar con él de los frutos obtenidos.

 

Etimológicamente, es una palabra que nace del imaginario creativo como resultado de sumar retos personales y utopías universales, dando sentido y significado a cada una de sus letras:

 

R eciclar
E xperimentar
T ransformar
O portunidad
P resente
I ndividual
A prendizaje

 

Desde una perspectiva estética: «Diseñar lo que sentimos, coser lo que pensamos, vestir las emociones, desfilar lo que somos y, siempre en contacto con la gente…» Retopía es como una prenda, te la enfundas y compruebas cómo te sienta…

Retopía está diseñado para prestar atención a toda persona internada en un Centro Penitenciario, en este caso en la Prisión de Tahiche. En la filosofía de Retopía la palabra clave es «Prevención». Ese es nuestro espíritu, alma de nuestro trabajo, valorar los riesgos de cada persona que puedan llevarlo a delinquir, independientemente de la tipología delictiva, duración de condena, módulo de internamiento, etc… Tomamos como referencia que el PIT del interno esté en consonancia con los objetivos y fines del programa, valorando como cualidades destacables y prioritarias la propia aptitud personal, inquietudes, motivaciones, ganas de aprender y desarrollo personal.

La finalidad, el fundamento de Retopía, responde a las exigencias de la individualización de la pena (Art. 72 L.O.G.P) en atención a la concurrencia de factores positivos en la evaluación del interno encaminados a conseguir su reeducación y reinserción social como fin principal de la pena privativa de libertad y objetivo general del Art. 25 C.E.

Por todo ello, es que este Proyecto promueve la mejora y el crecimiento del ser humano en los niveles físicos, mentales, emocionales, espirituales, tanto para el propio bienestar del individuo, como para la sociedad.

«Todos tenemos nuestra propia Retopía. Aquel ideal que queremos conseguir y llevamos dentro. Un espacio real que refleja nuestro carácter y personalidad, la esencia de lo que somos y queremos llegar a ser.»

Para acceder a Retopía únicamente el interno debe cumplimentar una instancia dirigida al Educador del Módulo con el expreso deseo de querer participar en la actividad.

No es necesario tener conocimientos previos ni habilidades o destreza en la práctica de cualquiera de las enseñanzas que se imparten durante el programa.

Ilusión, motivación, inquietudes, deseos de aprender y mejorar, son los requisitos que mejor definen las cualidades de los candidatos como carta de presentación. Una vez seleccionados -en ésta última convocatoria más de un centenar de internos/as inscritos- se requiere mucha confianza y determinación para disfrutar del valor del momento presente en un ejercicio de plenitud de consciencia individual y colectivo.

Lo bonito de Retopía es, coser sueños, bordar historias y poder desatar los nudos de nuestros días. Un lujo para los sentidos y un regalo para el Alma…

 

La inspiración

En el plano creativo tomamos como fuente de inspiración el ideario artístico de César Manrique, pintor y escultor lanzaroteño, en reconocimiento a su apuesta cultural, social, económica y funcional de su legado. Creador de un nuevo lenguaje estético, Arte-Naturaleza/NaturalezaArte, subyace en su obra una manifiesta voluntad de integración con el entorno. Un legítimo ejercicio de protección y amor a su tierra y por su gente. El Arte para transformar el espíritu y reformar al hombre es quizás el mejor uso que se le puede dar a ésta técnica de expresión humana, plasmada magistralmente en la faceta creadora del genio lanzaroteño. Y, es desde ésta perspectiva, que César consiguió rehabilitar y transformar su Isla y a sus habitantes.

Desde esta convicción apostamos a que Manrique, si estuviese presente físicamente en el tiempo, mantendría estas pautas de conducta y un enfoque integral en el desarrollo personal y del entorno, armonizando e integrando la naturaleza y al individuo a través del Arte. La Naturaleza, fuente de inspiración en César, la Naturaleza Humana en prisiones la nuestra, para dar vida al Proyecto.

Una vez metimos todos estos ingredientes en la coctelera y los mezclamos con ilusión, esfuerzo y trabajo tuvimos la oportunidad de plasmarlo en el primer desfile Retopía, que se celebró dentro del propio Centro Penitenciario en Septiembre del año 2018.

Los preparativos

Todos los preparativos duraron seis meses en el que desarrollamos un arduo trabajo, con muchas horas de dedicación y entrega por parte de todos y todas, hicimos «posible lo imposible», compañeros funcionarios, voluntarios de diferentes áreas que creyeron en «el sueño» y formaron parte del mismo, profesionales del mundo del Arte que colaboraron desinteresadamente impartiendo Masters Class de sus respectivas competencias (Teatro, Dibujo, Diseño, Patronaje, Mindfulness creativo, étc) y los protagonistas de esta aventura, los internos.

Las formaciones en Teatro, Costura y Patronaje se distribuían semanalmente, fuera de nuestros horarios de trabajo como funcionarios, en jornadas de dos horas por las tardes, tres días a la semana, dejando los fines de semana para las Masters Class.

Las sesiones de terapia individual y colectiva completaban semanalmente los objetivos y fines programados y quedaban integradas didácticamente en cada uno de los contenidos del proyecto.

 

La puesta de largo

El acto rompió varios preceptos hasta el momento rígidos, como la participación de hombres y mujeres en los talleres, la convivencia de reclusos de Módulos diferentes, la presencia de medios de comunicación locales, autonómicos y nacionales, representantes de varios sectores de la sociedad insular, desde responsables públicos a profesionales de la cultura, arte y moda y  la motivación extra para los internos de la aparición de sus familiares como espectadores en la pasarela.

Fue un día mágico. Muchos nervios, tensión, incertidumbre pero a la vez, mucha ilusión, confianza y satisfacción por el trabajo realizado en meses anteriores.

Una gran paradoja para sentirse libre en el interior de los muros del patio de una cárcel. En esos instantes mágicos los «Sueños rotos» cobran vida y se transforman en «Realidades compartidas» despertando de sus respectivas celdas para traspasar barrotes, cosidas todas ellas con agujas de esperanza e hilos de ilusión para seguir soñando en el arte de lo posible.

Como anécdota, los bordados de las lagrimas de los hijos, padres, madres, parejas, hermanos y demás familiares, cuando al finalizar el desfile se abrazaban a cada uno de sus modelos
favoritos, personalizando cada una de sus prendas y aportando un valor incalculable.

Para mi, uno de los momentos más grandes que he tenido el privilegio de vivir y poder compartir, especialmente con mi madre y hermano.

 

Moda & Prisiones

El sueño comenzó a gestarse hace ya años en Barcelona cuando yo cursaba los estudios de Diseño Moda. Durante mi periodo de prácticas asistí, como ayudante, a un desfile en la Cárcel Modelo dónde los presos vestían la colección de un prestigioso diseñador  nacional. Fue entonces, con la experiencia vivida durante el periodo de preparación, cuando descubrí el poder transformador que tiene la ropa y cómo un simple estilismo puede cambiar por completo la forma de ver y percibir las cosas. Dice Wayne Dyer: «Cambia tu forma de mirar las cosas y las cosas cambian de forma» y fue justo ahí cuando fui consciente del poder curativo que puede llegar a tener la Moda a través de la ropa y su vínculo con la mente.

Años después, mi estancia en Madrid y el desgaste personal acumulado durante los últimos años cómo diseñador, me hicieron reflexionar sobre el sentido que estaba dando a mi carrera profesional y a mi vida personal y encontré en esta crisis la oportunidad de dar vida a todas las ideas y sueños que me estaban acompañando en los últimos años para crear y hacer realidad lo que actualmente es Retopía. Poner nombre a una idea importante le aporta entidad y le otorga el poder de transformar nuestra manera de pensar, sentir y actuar.

Siempre he estado interesado en ayudar, colaborar con otros colectivos y comunidades así como en el textil y la Moda. Retopía me da la oportunidad de unificar ambos universos. Me gusta pensar que me dedico a conectar dos mundos, a conseguir que ambos se beneficien en el intercambio. Es lo que yo interpreto y defiendo como dimensión social de la Moda o Moda Social.

 

«Quién quiere hacer algo encuentra un medio, quién no quiere hacer nada encuentra una excusa.»

 

Cada vez son más las personas, marcas y proyectos, que están ya pensando y obrando otro sentir de la ropa, uno en el que ésta deja de ser un fin en si misma para ponerse al servicio de algo más: el bienestar personal, el medio ambiente, el consumo ético, la autoestima, la comunicación personal, en esencia de «algo» que se acerca mucho más a la bondad.

 

Arcadio como Funcionario de Instituciones Penitenciarias

 

Mi camino como opositor

Fueron años muy difíciles, sobre todo por la época que me tocó vivir, la crisis, congelación y la escasez de plazas. Venía de un mundo muy diferente, de un ritmo de vida muy agitado y acelerado y con peso en mi mochila personal. La clave de todo era tener muy claro lo que quería y tomar la firme decisión de poner todo lo mejor de mi para intentarlo. Y tuve el coraje de tomarla y responsabilizarme con lo que había decidido. Los primeros meses de estudio fueron durísimos, al desconocimiento absoluto de las materias se unía mi falta de hábito de estudio y las creencias y la presión de que con la edad las capacidades (memoria, comprensión, concentración, etc ) van disminuyendo. Lo conseguí en 2016, con 52 años, después de varios intentos y muchas horas de estudio y dedicación.

Pero yo tenía una idea, «un Sueño» por cumplir , mi propia Retopía personal y esto es más fuerte que todoslos obstáculos y dificultades que encuentras por el camino. Porque resuena en mi interior, muy dentro de mí, y me aporta la fuerza y motivación necesaria para creer que los «imposibles» no existen si tú crees verdaderamente en ello. Cuando descubres algo que alimenta tu Alma y te trae alegría, lo único que tienes que hacer es encargarte de quererle lo suficiente y hacerle un espacio en tu vida.

Sin duda, volvería a repetir. Para mi, ésta es la aventura más excitante en la que he participado, y como confío plenamente, sé que lo mejor está por venir.

Mensaje a los opositores

Quisiera aprovechar estas páginas para transmitir a los opositores y futuros funcionarios que tengan plena confianza en sus capacidades y que no duden nunca, que el miedo no les paralice. La preparación de la oposición es muy similar a una carrera de fondo, muchas horas de entrenamiento y muchos obstáculos y sufrimiento en el recorrido, pero lo verdaderamente importante es cruzar la meta. La perseverancia y querer poder es la fórmula mágica para conseguir los resultados deseados, pase lo que pase estos acaban llegando. Y que siempre tengan en mente: «Lo mejor es lo que viene», para que nunca puedan lamentar: «Tuve la oportunidad, me falló el coraje».

Mi idea de reinserción social

Tiene que ver con la idea de permitir a los reclusos la oportunidad de desarrollarse de manera que les posibilite optar por una vida responsable y respetuosa de la Ley, esto es, exenta del delito. Ser capaz de llevar en lo sucesivo una vida en responsabilidad social sin delinquir.

Sin embargo, la reinserción social no debería definirse como la ausencia de reincidencia, sino que debería suponer la consecución de una verdadera autonomía del individuo para ejercer su libertad y sus derechos sociales sin recurrir al delito.

Nuestro sistema penal está orientado hacia la prevención, hacia la evitación de comisión de nuevos delitos, y lo hace desde un enfoque preventivo especial positivo.

La verdadera cuestión que debemos hacernos es:

¿Funcionan los programas destinados a este fin?

Desde Ignacio G CH queremos agradecer a Arcadio Rodríguez, el tiempo dedicado y por su enriquecedor testimonio. Nos sentimos plenamente orgullosos de tus logros y confiamos en que sirvas de inspiración a quienes están ahora luchando como tú lo hiciste en su día.