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Análisis: Cadena perpetua

1994, EE.UU., Frank Darabont

Basada en una novela corta de Stephen King, titulada «Rita Hayworth y la redención de Shawshank», fue estrenada en Argentina con el título «Sueños de Libertad» mientras que en México y Venezuela se llamó «Sueños de fuga».

 

Este artículo contiene spoilers.

Curiosidades sobre la película:

A pesar de lograr el prestigio y reconocimiento de la crítica internacional, no fue premiada con ningún Óscar, aunque optó a ello con siete nominaciones. El galardón a la mejor película, en 1995 fue para Forrest Gump y lo mismo ocurrió con la estatuilla al mejor actor, que se alejó de Freeman por culpa de la sublime interpretación de Tom Hanks. Como curiosidad, podemos contar que el personaje de Tommy Williams (el joven preso que es apadrinado por el protagonista) y que de manera muy convincente interpretó Gill Bellows, era para Brad Pitt, quien prefirió «chupar sangre» en «Entrevista con el vampiro».

La película cuenta la historia de Andy (Tim Robins) que, a pesar de su inocencia, es condenado a dos cadenas perpetuas por el asesinato de su esposa y del amante de ésta. Tendrá que enfrentarse a una prisión cruel, a compañeros despiadados, a un sistema corrupto, pero en medio de todo esto, será capaz de hacer brillar su inteligencia, su paciencia y su humanidad, resaltando la importancia de la amistad, encarnada en su relación con «Red» (Morgan Freeman), de la esperanza, del inconformismo y de la lucha incesante por mantener vivos los sueños de libertad. La reinserción, la institucionalización y la dudosa eficacia de una condena indeterminada surgen como cuestiones interesantes a analizar en esta conmovedora película. Como no puede ser de otro modo, vamos a analizar la película desde una perspectiva jurídico penal y penitenciaria. En ella aparecen múltiples figuras penales, debiendo limitarnos a enfatizar en las más importantes de ellas:

La condena del protagonista y su paralelismo con la Prisión Permanente Revisable: Como puede verse al inicio de la cinta, Andy, tras descubrir que su esposa lo engaña, tras ingerir el alcohol suficiente como para llegar a semejante planteamiento, acude al lugar donde están ella y su amante con la, más que posible, intención de matarles o de asustarlos, no podemos saberlo pues es algo que sólo sucede en la mente del protagonista. No hay actos punibles algunos, ni siquiera tentativa, pues nos encontramos ante un desistimiento voluntario, ya que decide marcharse del lugar y arrojar la pistola al río. No se inicia la acción, ni tampoco existe forma preparatoria alguna. A pesar de ello, Andy es condenado a dos cadenas perpetuas, que, salvando diferencias, se asemejan a dos prisiones permanentes revisables conforme a nuestro vigente Código. El sistema de revisión nos queda claro a través del personaje de «Red», pues veremos como a los veinte años, se revisa su situación y se le deniega la condicional y diez años después vuelve a ocurrir lo mismo, hasta que por fin consigue la libertad. Llama poderosamente la atención como todos los internos que están condenados por la misma pena, dan por sentado que permanecerán allí de por vida y no muestran la más mínima esperanza de que les sea concedido el beneficio. El tratamiento penitenciario: Crueldad, arbitrariedad, impunidad. La primera noche de ingreso de Andy, uno de los internos muere a manos de un funcionario que lo asesina a golpes sin piedad, en presencia de otros dos que ven lo que ocurre y no hacen nada para impedirlo. Lo que podría parecer unas torturas, quedará absorbido por un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y la agravante de abuso de cargo prevista en el artículo 22.7 C. Penal, debiendo responder los otros funcionarios que presencian los actos, por la vía del artículo 11 C. Penal. Pero no ocurre así, en los años 40 el sistema penitenciario que se refleja en la película no parece tener mucho interés en garantizar los bienes jurídicos de los internos a quienes se degrada, se maltrata, se humilla y se amenaza como algo propio del contexto corrupto en el que nos desenvolvemos. Tanto así que Andy sufrirá lesiones, agresiones sexuales, por culpa de otros presos y sólo se verá aliviado de ello cuando uno de los funcionarios, por interés, deje inválido de una paliza a uno de los verdugos del protagonista.

Trabajos en beneficio de la comunidad: El Alcaide Norton diseña un plan de trabajos en los que los internos prestarán servicios públicos, y cuya única finalidad es al hacerles trabajar gratis defraudar el pago de impuestos con la ayuda de Andy, quien a todas luces, sería un cooperador necesario en los delitos fiscales, en los cuales la película no profundiza y nosotros tampoco lo haremos.

Reinserción: Al margen de los trapicheos y artimañas para aprovecharse de los presos y muy concretamente de Andy, por sus conocimientos bancarios, si hay algo que surge a raíz de esta película es el complicado asunto de la reinserción. ¿Se puede reinsertar un hombre que ha pasado casi toda su vida en la cárcel? ¿Una condena de 50 años consigue reeducar, reinsertar, rehabilitar? Para Brooks, el bibliotecario, desde luego que no. No sabe vivir fuera de los muros de la prisión, está «prisionizado» hasta el extremo de no ser capaz de afrontar la vida fuera de la cárcel porque no se le ha enseñado a ello. Quizás, en otro momento, podamos adentrarnos en el fenómeno de la «prisionalización» que ahora, en España, con la vigencia de la prisión permanente revisable, conviene conocer más que nunca.

Quebrantamiento: Pero sin duda, la escena cumbre de la película ocurre bajo la lluvia. Cuando Andy consigue zafarse de una condena injusta y de un sistema que apesta mucho más que las cloacas por las que tiene que arrastrarse hasta conseguir su ansiada libertad. Nunca estuvimos más de acuerdo con una fuga. Mereció que su caso fuera objeto de un recurso extraordinario de revisión, pero lejos de eso, el sistema optó por seguir silenciando la verdad, a golpe de muerte, para poder mantener una podrida y «obtusa» pantomima de Justicia. De haber sido descubierto, el protagonista tendría que haberse enfrentado a un quebrantamiento
agravado por el uso de la fuerza, de los previstos en el artículo 469 C. Penal y su amigo «Red» habría tenido que dar explicaciones sobre si sabía del uso del martillo de gemas y de los poster de las heroínas hollywoodienses para librarse de una cooperación necesaria, a pesar de que en la película, queda claro que ni siquiera se plantea como probable la posibilidad de que Andy pretenda fugarse. Estamos ante una película recomendable si lo que queremos es reflexionar sobre la eficacia de las penas privativas de libertad llevadas a su máxima extensión.