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Ayuda al opositor

En esta sección queremos seguir ayudándote. Para ello, te damos los mejores consejos y recomendaciones, que, desde nuestra experiencia, sabemos que serán de ayuda en tu proceso de preparación de la oposición.

Este sencillo decálogo es importante que lo asimiles desde el comienzo. Si desvaneces, vuelve a él, consúltanos, recuerda que vamos de la mano, nos ponemos en tu pellejo, y por eso, queremos ayudarte en todo lo posible.

Recuerda esto: Una de esas plazas es tuya. ¡A por ella!

Nadie dice que esto sea fácil pero lo primero que debes preguntarte antes de perder tiempo y dinero es, ¿realmente es esto lo que quiero? Si la respuesta es dudosa, déjalo y no sigas adelante, pues no tiene sentido tomar un camino para ir a un sitio en el que no quieres estar.

 

No todo el mundo entenderá tu elección, en algunos casos ni tu propia familia, pero eso a ti no debe importarte. Tú sabes lo que haces y has decidido optar a esto con todas sus consecuencias. Ten clara la meta: un empleo estable de por vida que me permitirá vivir tranquilo, que me resolverá algo tan importante como mi equilibrio económico y el de mi familia. Lamentablemente estudiar una Licenciatura supone un mínimo de cinco años y después, ¿quién te garantiza el empleo? Ese no será tu caso, una vez obtenida tu plaza se terminaron para siempre las incertidumbres.

 

Algo que caracteriza a esta oposición es la gran cantidad de opositores que sois familia (hijos, hermanos, parejas) de Funcionarios de Prisiones. Eso dice bastante.

Probablemente tú ya sepas los beneficios porque los hayas vivido con alguien cercano: estabilidad, flexibilidad de horarios, incluso posibilidad de compatibilizar con otras inquietudes que tengas, pues los días libres de los que se dispone hace que los Funcionarios del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones hagan otras muchas cosas más, si así lo desean, en su tiempo libre. No todas las profesiones te permiten cultivar otras aficiones, pues en demasiadas ocasiones el tiempo que nos ocupa nuestro trabajo apenas te permite disfrutar ni siquiera de cosas tan básicas como estar con la familia y amigos. Un Funcionario de Prisiones, cuando comienza su andadura tiene que aprender a convivir con algo que no todo el mundo tiene: tiempo libre.  

 

Te garantizo que habrá momentos –más de uno– en los que estarás tentado de dejarlo todo, pero ahí es donde debes recordar tu meta, visualizarla y no perder nunca la perspectiva de hacia dónde te diriges: hacia la estabilidad y seguridad.

¿Por dónde empiezo? Pues por el principio, como es normal. Trázate un plan real, no demasiado ambicioso. No se pueden estudiar cinco temas en un día. Eso solo te llevará a la frustración.

 

Valora tu disponibilidad, no todos disponemos del mismo tiempo. Es posible que tengas familia a la que cuidar, que compatibilices esto con un trabajo, y que por tanto no tengas todo el día para estudiar. Estudia todo cuanto puedas, cuanto más mejor pero sé realista en tu planificación. Lo aconsejable es que todas las noches cuando termine la jornada tengas claro que has hecho cuanto has podido, dedica a estudiar el tiempo del que dispongas, no te sientas culpable si son sólo tres horas al día, pero estudia.

 

Puedes planificarte por semanas, por ejemplo, trazándote un objetivo en el que intercales todas las materias. No pases demasiado tiempo centrado sólo en una de las asignaturas pues como irás comprobando muchas de ellas están
relacionadas y conviene que no te desconectes demasiado de ninguna durante un tiempo seguido. Y muy importante: repasa. Los días que te dediques a cada una de las materias no te afanes solo en avanzar, deja algún tiempo
para repasar cosas que ya has estudiado.

¿Por dónde empiezo? Pues por el principio, como es normal. Trázate un plan real, no demasiado ambicioso. No se pueden estudiar cinco temas en un día. Eso solo te llevará a la frustración.

 

Valora tu disponibilidad, no todos disponemos del mismo tiempo. Es posible que tengas familia a la que cuidar, que compatibilices esto con un trabajo, y que por tanto no tengas todo el día para estudiar. Estudia todo cuanto puedas, cuanto más mejor pero sé realista en tu planificación. Lo aconsejable es que todas las noches cuando termine la jornada tengas claro que has hecho cuanto has podido, dedica a estudiar el tiempo del que dispongas, no te sientas culpable si son sólo tres horas al día, pero estudia.

 

Puedes planificarte por semanas, por ejemplo, trazándote un objetivo en el que intercales todas las materias. No pases demasiado tiempo centrado sólo en una de las asignaturas pues como irás comprobando muchas de ellas están
relacionadas y conviene que no te desconectes demasiado de ninguna durante un tiempo seguido. Y muy importante: repasa. Los días que te dediques a cada una de las materias no te afanes solo en avanzar, deja algún tiempo
para repasar cosas que ya has estudiado.

No cabe duda de que tendrás que usar la memoria, 
activarla, pero todo aquello que puedas entender, apréndelo criterios de comprensión, pues es más fiable.

Es muy importante que aprendas a esquematizar, a resumir, a resumir, asubrayar. Es posible que para ti sea útil grabar los temas con tu propia voz y colocártelos en el ipod mientras paseas al perro, o mientras vas en el metro. Aquí vale cualquier cosa que te sirva y todos los métodos son buenos si alcanzan el fin.

Echa un vistazo a las llamadas reglas nemotécnicas, que es uno de los métodos de estudio más útiles y conocidos para memorizar, y que consiste en asociar conceptos que tenemos que aprender con otros que son más familiares para nosotros. Por ejemplo, si tenemos que aprender que el delito, desde el punto de vista material es un hecho típico, antijurídico, culpable y punible, probemos a construir una palabra con las primeras iniciales de cada elemento del concepto, de modo que TACP, podría servirnos para memorizar y saber el orden exacto de cada elemento.

Sin perjuicio de lo anterior, un método de estudio muy recomendado por pedagogos es el denominado L2.SER.

Todo lo que forma parte del programa de la convocatoria es susceptible de ser preguntado pero, por supuesto, no todo el contenido de la materia tiene la misma importancia. Debes distinguir las cuestiones importantes de las extremadamente importantes, y aprender a desechar aquello que no te resulte realmente necesario para aprobar la oposición.

No pretendas aprendértelo todo. Gestiona con la mayor sensatez posible el contenido de la materia y no te afanes en aprenderte de memoria –por ejemplo– todas y cada una de las penas previstas en los delitos, pues aún a sabiendas de que, a veces, pregunten penas en el examen, es utópico saberlas todas. Por eso, haz una selección siguiendo los criterios que te indiquen, de ser posible, y ten en cuenta que, es inevitable, que haya cosas que no puedas controlar.

Esta oposición se basa en la Legislación, en el Derecho Positivo, déjate de hacer suposiciones estrafalarias, de plantearte ejemplos retorcidos y de enredarte en matices que te harán perder un tiempo precioso. Olvida el «y si preguntaran….» para centrarte en «suelen preguntar frecuentemente…».

Ten en cuenta que tu examen no es de desarrollo, no valdrá que estudies pensando en enrollarte porque no vas a tener oportunidad de hacerlo. Tienes que entrenarte en «el arte de saber leer rápido y contestar a preguntas con respuestas alternativas», pues lo importante no es sólo que te aprendas el programa del temario sino que sepas responder bien a las cuestiones de los test y supuestos que te planteen. Conviene que practiques en tiempo real para saber que el día del examen no estarás de los nervios viendo como el reloj avanza y tú aún no has leído ni la mitad de las preguntas. Adquirir agilidad y confianza en las contestaciones es cuestión de entrenamiento.

Hay plataformas digitales en las que podrás hacer simulacros en tiempo real y aprender a fijarte en aquello que te puede llevar a errar, por ejemplo, preguntas en las que te piden que señales la incorrecta, o en las que se utiliza la temida doble formulación negativa. Aprovecha esos ejercicios para evaluarte y saber en qué tienes que ir mejorando.

Nadie es mejor ni peor que otro. Cada uno tiene unas circunstancias y unas posibilidades concretas y lo esencial es que sepas aceptarlas, adaptarte a ellas y sacarles el mejor rendimiento.

Durante este tiempo de opositor tendrás noticias de personas que te contarán que «su hijo», «su hermano», «su sobrino», «su vecino» o «su primo» han sacado la oposición en 2, 4, 6, 8 meses…, o el primer año, sin haber estudiado antes nada relacionado con la materia. Pues muy bien, limítate a darle la enhorabuena al susodicho afortunado y sigue a lo tuyo.

Esta oposición ¿se puede sacar en el primer año? Sí, claro que es posible. Los límites nos los pone la vida y no somos nosotros quienes tenemos que ponerlos. Tú debes tener claro que optas a algo estable y definitivo y que a ello tendrás que dedicarle el tiempo que sea necesario, el que dispongas. Si eres perseverante, al final lo conseguirás.

Una de las cosas que más complicadas te resultarán serán compatibilizar lo que ahora es tu trabajo – estudiar– con tu vida familiar y social. Pero aunque sea difícil, tienes que intentarlo. No cabe duda que preparar una oposición como ésta supone sacrificar cosas. Si tienes pareja, hijos, padres, inevitablemente, les quitarás tiempo y tendrán que sufrir demasiadas veces tu ausencia pero, no debes sentirte culpable por ello. En definitiva, ellos también gozarán de tu triunfo cuando llegue, porque posiblemente esta aventura no la hayas emprendido sólo por ti sino también, en buena parte, por ellos.

Que seas opositor a tiempo completo, no significa que dejes de ser una persona con necesidades afectivas y familiares. Esfuérzate en buscar tu tiempo para ellos, para tus familiares y amigos, por su bien y por el tuyo, porque serán tu mejor terapia, pues no olvides que las cosas complicadas no pueden conseguirse sin apoyo y a veces, un abrazo de esa persona en la que ahora mismo estás pensando te carga las pilas para estudiar unas cuantas horas más.

Durante el tiempo en el que estás preparando la oposición es posible que aparezca esa temida compañera llamada «ansiedad». Es muy previsible, no te asustes pero intenta controlarla. Si es necesario ayúdate de profesionales expertos que sabrán entenderte y darte pautas para intentar neutralizar al máximo ese sentimiento tan habitual.

El ejercicio físico regular es muy aconsejable. No hace falta que te conviertas en un experto en runnig si nunca lo has sido ni que te hagas una Ironman pero, desde luego, intenta buscar un deporte que te motive, que te guste. Un gimnasio siempre es una buena opción si te agrada y está al alcance de tus posibilidades y sino, no olvides que uno de los mejores gimnasios del mundo está al aire libre. Aprovecha tu entorno natural, camina, patina, ve en bicicleta,… realiza la actividad que más te evada y te ayude a mantener un hábito saludable, pues además, después te enfrentarás a un examen médico.

Controla el impulso de «comer guarradas», intenta alimentarte de forma sana, equilibrada, hacer ejercicio, en definitiva cuidarte porque cuando más sano estés mejores cualidades psicológicas tendrás.

Especial relevancia tendrá para tu rendimiento y tu estado de ánimo el hecho de que intentes dormir bien, pues si no descansas no rendirás en el estudio.

En definitiva, es muy importante que vayas aprendiendo a auto-controlarte poco a poco para evitar la ansiedad del día del examen en que un ataque de nervios puede dar al traste con todo. No podemos permitir pasarnos todo el año estudiando para que el día del examen estemos con arcadas desde la madrugada y nos levantemos con vómitos y con tal temblor que no seamos capaces de aguantar en la mano ni un bolígrafo. Eso, puede tener solución si actuamos de manera preventiva.

Una persona puede ser todo lo optimista del mundo y aun así, por supuesto, no le salgan las cosas todo lo bien que deberían pero, te aseguro, que si cultivas la negatividad es mucho más previsible que nada te salga «redondo».

No se trata de que te levantes todos los días como el teletubbie morado –porque, entre otras cosas, si lo haces, es posible que no haya quien te aguante– pero tampoco conseguirás nada si vas por la casa como «alma en pena» quejándote todo el día de lo dura que es tu vida. Estás en una etapa de siembra, es normal que ahora toque sacrificarse pero hazlo con motivación, con ganas, comiéndote el mundo y creyendo en ti porque si no lo haces así tú mismo puedes convertirte en tu peor traba. Tendrás días más borrosos que otros, es normal, todo el munto los tiene y no pasa nada, pero no te encierres en la tristeza ni en la frustración. Tienes derecho a estar de bajón, pero no puedes quedarte abajo, «los días lluviosos existen pero el sol siempre sale».

Y, como decíamos en el primer punto de esta especie de decálogo, en tus horas bajas: visualízate con tu uniforme, intenta motivarte pensando en que esto es algo que proporcionará la estabilidad para toda la vida y sigue siempre mirando hacia adelante, sin rendirte, pues cada día estarás un paso más cerca de tu objetivo.

EL SPRINT FINAL- EL EXAMEN

Ha llegado el momento del examen. En este punto ya has hecho todo lo que podías hacer. Algunos breves consejos que entendemos de importancia son:

La tarde, noche anterior:

Ese día, como es lógico, ya sabrás todo lo referente al lugar y hora del examen y te habrás asegurado de tenerlo todo controlado para tu asistencia puntual con tiempo y evitando cualquier sobresalto que te pueda generar inseguridad y ansiedad.

Es aconsejable que intentes desconectar y te distraigas, ya no procede el repasar ni estudiar nada, pues tienes que descansar y en esos últimos momentos no suelen fijarse conceptos sino más bien desvirtuarse, mezclarse o enredarse.

Date un paseo y deja de comerte el coco y de ponerte más nervioso.

Las dos cosas más importantes en estas horas previas –además de distraerte y desconectar– son alimentarte «bien» y descansar. Respecto a lo primero no debe entenderse «alimentarse bien» como sinónimo de copioso o suculento, sino más bien como sano y nutritivo. Estás nervioso, por lo tanto, tienes que «echarle algo al cuerpo», no vale estar «a mal comer» y comprarse un refresco y una bolsa de patatas fritas ni tampoco es el momento de calzarse un cocido madrileño. Toma algo ligero, que te agrade y que te alimente sin correr riesgos en la digestión, seguro que tú ya sabes a qué me refiero.

Y por supuesto, intenta descansar, dormir todo lo mejor que puedas pues mañana es el gran día. Mañana será el día en tendrás que demostrar lo que realmente sabes y comenzarás a recoger el fruto de tu esfuerzo. EN UN DIA TE JUEGAS EL ESFUERZO DE TODO UN AÑO.

El día del examen:

»Madruga lo suficiente: No es bueno ir estresado y con el tiempo justo.

»Desayuna equilibrado. Si te gusta la fruta, incluye alguna pieza en el desayuno, pues su fructosa suele ser muy recomendable para bajar la ansiedad y mantener correctamente los niveles de glucosa.

» Asegúrate de que llevas el DNI, los bolis, el reloj, todo lo que necesitas.

» No permitas que ningún compañero te transmita nervios, ni mucho menos, dudas de última hora. Si te encuentras con otros opositores conocidos seguro que mutuamente os animáis y apoyáis en estos instantes, pero si alguien a tu alrededor ha entrado en pánico huye de su lado, no te hace ningún bien.

» Ve al baño antes del examen, ya que es muy posible que durante el mismo no puedas hacerlo, y estate muy atento a cuando te nombren, no vaya a ser que te despistes. En su caso, si lo consideras conveniente, utiliza pañales de adultos.

» Ya estás sentado y –pasado un rato que se hará eterno, a veces más de una hora- tienes tu examen delante y tu plantilla de respuestas. Lo primero de todo es rellenar con tranquilidad tus datos sin equivocarte.

» Una vez proceda iniciar la prueba, aíslate de todo, ahora solo existe el examen y tú. Lee despacio, y comienza a contestar aquello que tengas más claro y te resulte más fácil (todas las preguntas valen lo mismo) y no es necesario que sigas un orden establecido.

» Lee bien, mira a ver si lo que preguntan es que señales lo incorrecto o si puede haber una opción de dos respuestas correctas. Controla el tiempo para que no te falte pero no te precipites. No tengas excesiva prisa. Y por supuesto, atención a no equivocarte en la plantilla de respuestas.

» No te lances temerariamente a contestarlo todo ya que por cada tres errores te descontarán un acierto y es mejor dejar respuestas en blanco. Eso sí, asegurándote de que el número de preguntas contestadas y de posibles aciertos puede ser suficiente para pasar la prueba.

» Intenta controlar tu respiración mientras lees y si sientes una presión desmedida o te descontrolas, reconduce tus pensamientos. Piensa en otras situaciones extremas mucho peores que la tuya, por ejemplo el que se esté ahora mismo jugando la vida en un quirófano, ¿a qué sí? Esto puede ser grave pero saldrás de ello, así que no te permitas el perder la calma. Pase lo que pase, desde luego que no se acaba el mundo.

» Si te sobra tiempo reconsidera las preguntas dudosas, vuelve a leer por si alguna de las que has dejado en blanco ahora la ves clara y, caso contrario, ni se toca. Por norma general, salvo lectura errónea, la primera visión es la válida.

Se acabó, sal del Aula con tu cabeza bien alta, haya pasado lo que haya pasado. No compruebes nada, no te machaques, date ahora un respiro. Siente como si hubieses soltado una pesada mochila y camina con la convicción de que has hecho todo cuanto podías.

El día después y siguientes del examen:

 

Es muy difícil describirte, a priori, las sensaciones que previsiblemente experimentes después del examen. El viaje de regreso será el más largo del mundo para ti. Al cansancio físico lógico se unirá el gran agotamiento psicológico que sentirás y la incertidumbre de si tus aciertos habrán sido suficientes.

No te asustes –no tiene porqué pasarte– pero tampoco te sorprendas si sientes una sensación parecida a lo que se debe sentir cuando a uno le han atropellado siete camiones tráiler, es lo que se conoce, básicamente, «como un bajón», que no es más que una respuesta de tu organismo ante la tensión a la que has estado sometido. Normalísimo. Ahora es cuando tienes que pensar en ti, sólo en ti y compensarte por el tremendo esfuerzo que has hecho. MÍMATE.

Intenta descansar, date algún capricho, disfruta de una buena comida con tu gente, ve al cine, al teatro, pasea, me consta que no tendrás el cuerpo «pa jotas» pero tampoco haces nada tumbado en el sofá todo el día esperando a la plantilla correctora y lo que es peor, la nota del corte.

Saldrá la plantilla, te corregirás y ya sabrás –más o menos– lo que has hecho en el examen, pero en muchos casos, te agobiarás ante la incertidumbre de la nota de corte y su tardanza. Sigue mimándote. Si las cosas han ido bien –como tiene que ser– enhorabuena. Si no ha sido así, no te martirices, no seas tirano contigo mismo, analiza lo que ha pasado y sobre todo, sea el resultado el que sea, continúa mimándote. Volverás a recuperar la ilusión caso de que la hayas perdido. Esto es una carrera de fondo y llegar a la meta sigue siendo el objetivo.